El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer el IPC del mes de junio, que se ubicó con una más que leve suba con respecto al mes anterior.
Se conoció la inflación de junio y fue del 1,6%, solo una décima más que en mayo, un dato que reafirma que en esta materia el gobierno puede celebrar. A lo sucedido el mes de marzo, cuando trepó a 3,7%, y que trajo una fuerte preocupación, el gobierno libertario consigue seguir en un tránsito de desaceleración de la inflación.
Hasta aquí el dato positivo, la clase trabajadora no ha visto grandes cambios en los precios, un ejemplo es que bebidas y alimentos experimentaron una suba del 0,6% e indumentaria y calzado un 0,5%. El dato negativo es que los salarios están pisados y una suba del 1,6% impacta todavía muy duro en las familias. Hay que tener muy en cuenta que el consumo no se recupera y esto le pone un freno a la actualización de precios en los bienes de primera necesidad. Por otro lado, la baja suba en materia de indumentaria y calzado, puede ser efecto de la puesta a la venta de productos de origen importado, de hecho, distintas cámaras textiles aseguran que hoy el 70% de la ropa que se vende en grandes centros comerciales es de origen extranjero.
Lo que empujó fuerte entonces la suba de la inflación fue el aumento en servicios y combustibles, que la duplicaron alcanzando el 3,4%, en educación, otro ítem central en los hogares trabajadores, llegó al 3,7%.
Se confirman algunas cuestiones, el gobierno consigue un proceso de desaceleración con dos meses consecutivos por debajo del 2%, llega a la posta que había marcado sobre fines del año pasado. El “costo” es el debate central del como se llegó hasta aquí y los próximos informes del INDEC nos podrán seguir mostrando ciertos procesos, como este de la baja de la inflación, o una tasa de actividad que no despega, o con un desempleo que crece o una balanza comercial que cierra con un 8% de exportaciones en el primer trimestre 2025, mientras las importaciones superaron el 30%.
Por otro lado, y aquí vale tener muy en cuenta los salarios pisados, una familia necesitó 1 millón 128 mil pesos para no caer bajo el umbral de la pobreza, es decir que, un trabajador o trabajadora, en un universo general y no por sectores, ha vuelto a ver diezmado su poder adquisitivo en el mes pasado. Sin recuperación alguna de sus ingresos, por ende, la vida le es más cara. No hay nada para festejar, el ancla de la inflación, claramente son los salarios de trabajadoras y trabajadores, y en unos meses el crecimiento del desempleo será una variable más que seguramente ayude a seguir bajando el IPC.