Jorge Ferraresi dejó la intendencia formalmente para hacer campaña provincial. Su pareja y sucesora, Magdalena Sierra, firmó un decreto a medida que le garantiza privilegios jerárquicos y extras en la función pública.
La política de la provincia de Buenos Aires sumó un episodio insólito y vergonzoso. Tras presentar su renuncia formal a la intendencia de Avellaneda a principios de julio, Jorge Ferraresi volvió a la estructura municipal sin perder un solo día de cobro. Su propia esposa, la intendenta interina Magdalena Sierra, creó la «Jefatura de Asesoramiento Institucional» mediante el decreto DECRE-2026-3439-E-MUNIAVEBA-INT. El puesto fue estructurado especialmente para que el exjefe comunal mantenga su centralidad política en el distrito.
A pesar de las justificaciones oficiales que indican que el dirigente continuará «activo en la gestión» mientras camina la provincia para suceder a Axel Kicillof, las condiciones de su regreso indignaron a la oposición. El nuevo cargo fue equiparado a la categoría superior AJG. Esto habilita al exministro a percibir suplementos muy jugosos por encima del básico.
Desde la oposición estiman que el haber bruto total que recibirá Ferraresi oscila entre los 7,5 y los 13 millones de pesos mensuales. El alta en su nueva función se registró el 7 de agosto, exactamente el día posterior al vencimiento de su licencia oficial. Así, no existió un solo bache contable en sus ingresos públicos.