El jefe de gabinete, Guillermo Francos, protagonizó un nuevo apriete del gobierno a la prensa independiente, enojado por las preguntas sobre el modo represor que tiene la gestión libertaria con las manifestaciones, colgó el teléfono y más tarde llamó al titular del medio para apretarlo.
El medio es El Destape y su director Roberto Navarro, hoy, en su programa de la mañana, contó que estaba cenando cuando recibió el llamado del alto funcionario libertario, quien a los gritos lo hostigó por el reportaje del cual salió huyendo.
Francos fue entrevistado por Mariano Emartín para el programa “Palo y zanahoria” que se emite en El Destape, las preguntas giraron al papel represor del gobierno libertario y como había transcurrido la marcha de ayer 24 de marzo, donde no se registró ningún incidente, ante la consulta por esta jornada el funcionario afirmó que no hubo represión porque la marcha “no era en contra del gobierno”.
Cuando las preguntas giraron en torno a los golpes que miércoles tras miércoles reciben las y los jubilados, Francos notoriamente enojado cortó intempestivamente la llamada.
Horas más tarde llamó al celular de Roberto Navarro, director del medio en cuestión: «Yo tuitee diciendo lo que había ocurrido (con Francos y el periodista), y el jefe de Gabinete me llama a la noche con muy mal tono, y me dice gritándome: ‘Decime una cosa, ¿vos pensás que yo soy un maleducado?’. Yo me sentí invadido, estaba comiendo con mi mujer y me estaba llamando un hombre muy poderoso del Gobierno. Yo le respondí que sí, que pienso que es un maleducado. ‘Entonces no hay más nada que hablar entre vos y yo, te corto'», contó Navarro.
Luego le preguntó: “Entonces vos me llamas para intimidarme» y el funcionario para que no queden dudas le respondió: “tomalo como quieras”.
Guillermo Francos, un abonando a todos los gobiernos que pasaron en estos 41 años de democracia, incluso fue funcionario de la última gestión de Alberto y Cristina, trata de poder llevar adelante una cierta coherencia a la hora de responder y dejar de lado el accionar del gobierno, una ardua tarea de la que parece estar cansándose.
