La interna del peronismo estalló este martes tras la salida de los senadores Camau Espínola, Edgardo Kueider y Guillermo Snopek del interbloque de Unión por la Patria. La jugada, que favorece directamente la agenda legislativa de Javier Milei, provocó una reacción inmediata de la referenta del campo popular, ex intendenta quilmeña y hoy diputada provincial, Mayra Mendoza, quien utilizó sus redes para marcar la cancha con términos fulminantes.
Mendoza vinculó la ruptura del bloque con los intereses económicos de los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), a quienes acusó de ser funcionales al ajuste nacional.
«Cuentas personales» y «mandato popular»
La intendenta no ahorró calificativos para los legisladores que pegaron el salto: «Felicitaciones, RUNFLAS: van a perder sus provincias, pero seguro sus cuentas personales van a ganar», disparó Mendoza. En su mensaje, diferenció la actitud de estos senadores de la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, de quien afirmó que «siempre defendió a la Argentina y nunca se entregó como estos ladris».
Para Mendoza, la decisión de romper el bloque es una claudicación ante el modelo económico de Milei. «Que cada uno elija dónde pararse: hay quienes optan por acompañar el ajuste y quienes elegimos defender a quienes lo sufren», sentenció, subrayando que «la política es convicción y coherencia con el mandato popular».
El espejo de Néstor y Cristina
En un tramo de su descargo, la jefa comunal reivindicó la historia del kirchnerismo frente a lo que considera una «estafa» de los senadores actuales. Recordó que a su sector lo «inspira Néstor Kirchner, que fue gobernador en tiempos como estos y no apoyó leyes antipopulares».
Finalmente, Mendoza cerró su publicación con una advertencia sobre el uso de los recursos federales en la negociación política: «Las provincias no son monedas de cambio ni plataformas personales: son comunidades que merecen respeto». Mientras el Gobierno nacional celebra la obtención de mayorías para seguir endeudando al país, desde el kirchnerismo duro queda claro que la ruptura en el Senado es vista como una entrega de soberanía.