Devastador: El Instituto de Oncología Ángel H. Roffo no recibe nuevos pacientes por el desfinanciamiento al sector público

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Los problemas por la falta de presupuesto han decantado sobre quienes transitan una enfermedad con una fuerte carga terminal. El Roffo, hospital bajo la órbita de la Universidad de Buenos Aires, anunció la falta de atención para nuevos pacientes.

Se fundó en la década del 20, fue el primer Instituto en especializarse en tratamientos oncológicos en América Latina y el segundo en el mundo. Lleva el nombre un científico argentino, tres veces candidato al premio Nobel de medicina, entre todos sus aportes hubo uno fundamental, linkear al alquitrán del tabaco con la formación de tumores cancerígenos.

Un hospital escuela, además, que forma a profesionales que serán sin duda de altísimo nivel en el futuro, hoy le toca transitar en medio de un contexto donde una motosierra voraz se lleva puesto todo, incluida, y ya no es ninguna sorpresa, la vida de argentinas y argentinos.

No reciben a pacientes nuevos, incluso con cierta gravedad en su salud ¿alguien puede tener la dimensión de poder imaginar lo que significa esto para las y los trabajadores de salud que hoy son parte de este hospital? La situación es tan desesperante como cruel y parece ser una anécdota más en tiempos libertarios, anárquicos, a puro scroll y chorros de dopamina.

El delegado gremial del instituto, Federico Ponsati, le confió Radio El Destape: “Llegan pacientes a atenderse y no se puede. Dar estas noticias es devastador”, agregó además que junto a sus compañeras y compañeros “Recibimos solamente pacientes oncológicos ya diagnosticados. El rol del Roffo, en un ochenta por ciento, es ser la última opción o la última alternativa”.

El modelo libertario se lleva la última alternativa para muchas y muchos, el desfinanciamiento del sector público comienza mostrar el real panorama de lo quedará en pie de continuar este andar cruel económico.

“Acá llegan con diagnóstico, después de haber sufrido la crisis del sistema sanitario, tanto público como privado. Llegan como el recurso último, después de no haber podido pagar un tratamiento, no haber dado con un especialista o haber pasado decenas de trabas burocráticas”, explicó el trabajador.

“Llegan acá con esperanza y uno les tiene que decir que no se puede, que no estamos atendiendo, que hay turnos para dentro de tres meses. Dar este tipo de noticias afecta nuestra salud mental y física cotidiana. La verdad es devastadora”, subrayó Ponsati.

Foto de tapa: Página 12

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