La crisis económica en Argentina continúa profundizándose a pasos agigantados como consecuencia directa de las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei. El sector automotriz, históricamente uno de los motores más dinámicos de la industria nacional, registró en abril un derrumbe del 40% en su nivel de producción interanual. Este desplome se complementa con una caída que supera el 50% en las ventas de vehículos de origen nacional dentro del mercado interno.
Los datos oficiales confirman que la parálisis fabril no constituye un fenómeno aislado, sino una tendencia consolidada bajo el actual esquema financiero.
Durante el primer cuatrimestre del año, la fabricación acumuló una contracción interanual superior al 35%. Al contrastar estas cifras con los niveles de actividad registrados en 2023, la pérdida total se eleva al 50%, lo que equivale a dejar de producir unas 45.000 unidades en las plantas locales.
La falta de perspectivas de reactivación del consumo interno anticipa la continuidad de la sangría en los principales indicadores de empleo y manufactura industrial.