La diputada nacional y ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, fue clave con su abstención para que el gobierno de Javier Milei blinde su veto contra la desesperación de jubiladas y jubilados.
Vidal es una gran generadora de escenas, una especialista en golpes de efecto, como aquella vez que afirmó no tener plata, cuando buscaba ser reelegida como gobernadora bonaerense (perdió por 20 puntos con Axel Kicillof), en una nota con el periodista de ultra derecha Alejandro Fantino caminado por la base militar en Morón, que usó como su casa durante su gestión al frente de la provincia.
Decía que solo tenía un auto y la mitad de una casa, tiempo después, abandonando al pueblo bonaerense y volviendo a CABA, se compró un departamento en coqueto y exclusivo barrio de la Recoleta.
Hace horas atrás hizo lo mismo, como no entró en la lista libertaria, porque Karina Milei le bajó el pulgar, publicó en la red Linkedin su CV para conseguir trabajo, horas después avanzó en la estrategia de no volver al llano y seguir trabajando para el estado, algo que viene sosteniendo hace 30 años sin nunca haber pasado por el sector privado.
Su abstención ayer en la Cámara de Diputados fue central para que le gobierno de Javier Milei sostenga su veto contra las y los jubilados. La oposición consiguió 160 votos, el oficialismo 83 (¡héroes?) y 4 abstenciones, centrales en este caso, una de ellas, la de actriz, ex gobernadora, María Eugenia Vidal.
Dato: Hace tres emanas, cuando las listas a diputados nacionales no estaban cerradas, dijo que había que atender la problemática de las y los jubilados y no mirar para otro lado. La dejaron afuera, salió a buscar trabajo y en eso anda.
Dato dos: Sumada a la abstención de Vidal, se suman cuatro que llegaron desde Misiones con Rovira al frente y una que delineó Rogelio Frigerio… En una de esas aparece algún laburito por ahí. El futuro lo dirá.