La diputada Marcela Pagano reveló que Manuel Adorni consultó para declararse como testigo arrepentido y presentó un pedido de juicio político.
El Gobierno Nacional camina por la cuerda floja. El actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se convirtió en un engranaje central y crítico en el armado de poder de La Libertad Avanza. Su permanencia en el cargo, rodeada de misterio ante las crecientes críticas, podría responder a una trama de aprietes y secretos compartidos en el seno oficialista.
La diputada Marcela Pagano encendió las alarmas al revelar que Adorni consultó con su abogado los requisitos para acogerse al beneficio de testigo protegido arrepentido. Según la legisladora, Javier y Karina Milei estarían al tanto de esta situación, lo que configuraría una suerte de amenaza interna para evitar que le suelten la mano.
Como pieza clave de la gestión, Adorni maneja información sensible. En los pasillos políticos se comenta que, si existen hechos de corrupción vinculados a los polémicos créditos del Banco Nación, las irregularidades en la ANDIS o los manejos en la aseguradora LIBRA, el jefe de Gabinete sabe y mucho. Su potencial confesión judicial no solo lo protegería a él y a su esposa, Bettina Angeletti, sino que arrastraría de forma directa al Presidente y a su hermana.
Ante este panorama, Pagano avanzó con fuerza y presentó un pedido de juicio político tanto para Adorni como para Milei, a quien acusa de encubrimiento. El oficialismo enfrenta su hora más incierta, atrapado entre sostener el costo político de un funcionario cuestionado o arriesgarse a que se rompa el silencio.