El relato oficial de la supuesta «lluvia de inversiones» globales que reactivaría la economía local choca de frente con la cruda realidad de los datos. A pesar de los constantes y pomposos anuncios de la Casa Rosada vinculados principalmente al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), los desembolsos reales no aparecen y la desinversión se profundiza en el país.
Según el último informe de la Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM-OJF) elaborado por la prestigiosa consultora privada de Orlando Ferreres, la inversión sufrió una estrepitosa caída del 5,2% durante el mes de septiembre. Con este nuevo retroceso, el acumulado de los primeros nueve meses registra una contracción del 7,6%, lo que expone un escenario de parálisis productiva.
Medida en dólares, la inversión real se ubicó en apenas US$ 8.540 millones durante el noveno mes del año. Esta cifra dista años luz de las promesas del gobierno libertario, que diariamente difunde mega proyectos de infraestructura y energía que solo quedan en el papel. La consultora Ferreres aclara que las diferentes etapas de los proyectos aprobados permiten escalonar el ingreso de fondos, por lo que el impacto económico actual está ocurriendo «más en las conferencias de prensa que en los mostradores productivos».
El desagregado de los datos revela que la parálisis es generalizada. Si bien el sector de la construcción anotó un leve rebote del 4,5% tras cinco meses consecutivos en rojo, la adquisición de bienes de capital importados se hundió un dramático 17,2%, mientras que los equipos de origen nacional retrocedieron un 3,8%.
El freno a la inversión pulveriza la estrategia oficial de reactivación. Al mantener cerrados los canales de emisión monetaria y con un crédito bancario interno que sigue contrayéndose, los dólares frescos genuinos eran la única vía que le quedaba al plan de Milei para incentivar la actividad.
Las perspectivas de los analistas privados para lo que queda del año distan de ser optimistas: “Mirando hacia adelante, en el corto plazo no hay indicios que permitan esperar una reacción de la inversión en los últimos meses del año”, advierte con crudeza el reporte macroeconómico. De esta manera, el promocionado «milagro argentino» sigue postergado, sostenido solo por el marketing digital mientras el sector industrial real continúa desmantelándose.