Un informe regional ubica al país al frente del endeudamiento familiar ante la falta de logros económicos para las mayorías.
El escenario de asfixia económica que atraviesa la sociedad bajo la administración de Javier Milei sumó un nuevo y alarmante indicador internacional. Según los últimos datos de consultoras regionales, Argentina encabeza el ranking de morosidad en América Latina, superando a países históricamente condicionados por crisis de deuda. La combinación de inflación rezagada, pérdida brutal del poder adquisitivo y el encierro del Gobierno en un relato oficialista ha empujado a millones de familias a financiarse con tasas usurarias.
Un modelo basado en el endeudamiento familiar
La caída libre del consumo y el aumento desmedido de las tarifas de servicios públicos básicos configuraron una trampa perfecta para la clase trabajadora. El informe sectorial detalla que el incumplimiento en los pagos ya no se limita a créditos prendarios o comerciales de gran envergadura; hoy, la morosidad se concentra en las tarjetas de crédito utilizadas para comprar alimentos y en las deudas acumuladas por alquileres. Frente a la nula respuesta del Estado y la parálisis de la obra pública, la población recurre a parches financieros desesperados, licuando sus ingresos futuros en intereses impagables.
Desesperación y falta de horizonte
Mientras el Ministerio de Economía intenta camuflar la recesión detrás de variables macroeconómicas financieras, la economía real muestra su peor cara: comercios de barrio asfixiados por la falta de ventas y hogares que deben elegir qué servicios dejar de pagar para subsistir. Esta alarmante tasa de morosidad refleja de forma lineal la desprotección laboral y la pauperización planificada del entramado social, donde la clase media es arrastrada sistemáticamente hacia la vulnerabilidad absoluta.