Un informe de Inquilinos Agrupados y Movida Ciudad revela la canasta básica real que las estadísticas oficiales del Indec ocultan de forma sistemática.
La crisis social y económica en la Argentina de Javier Milei cala cada vez más profundo en los hogares. Ante la falta de logros económicos para las grandes mayorías, un nuevo relevamiento arrojó datos alarmantes que desnudan el ajuste planificado: en promedio, el 60% de los ingresos de un hogar se destina exclusivamente al pago de alquileres y deudas acumuladas. El estudio elaborado por Inquilinos Agrupados y Movida Ciudad expone una realidad que las mediciones oficiales del Indec omiten deliberadamente.
Endeudarse para poder comer
El informe detalla que sobre un ingreso hogareño promedio de 2.250.000 pesos, una familia destina unos 657.000 pesos a la vivienda y otros 665.000 pesos a saldar deudas. Una de las conclusiones más crudas del documento revela que las familias gastan más dinero en cubrir deudas que en la compra de alimentos, los cuales insumen un promedio de 424.000 pesos. Sumando estos tres componentes esenciales, el 80% del presupuesto familiar desaparece de forma inmediata. Esto demuestra que la clase trabajadora debe endeudarse de manera constante solo para complementar los gastos básicos de comida.
Desprotección y precarización planificada
La distorsión de las estadísticas del Gobierno busca camuflar un escenario de pauperización que golpea a los sectores más vulnerables. Según datos complementarios del Instituto Argentina Grande (IAG), la tasa de desprotección laboral alcanza el 45,2%, empujando a la población a subsistir a base de «changas» precarias. El modelo se ensaña especialmente con la juventud —donde la precarización saltó al 62%— y con los jubilados, quienes se ven obligados a reingresar al mercado de trabajo debido a la escasez extrema de sus recursos. El encierro ideológico del Ejecutivo se traduce en una asfixia económica diaria para la mayoría de los argentinos.