Despidos en Clarín: Cierre de planta en Barracas deja a 130 trabajadores en la calle

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El diario Clarín cerró su histórica planta de impresión sin previo aviso. Los delegados apuntan al impacto de la reforma laboral, mientras el achique de empresas y la precarización avanzan con mudanzas clandestinas a Avellaneda.

Una ola de despidos masivos sacude al sector de prensa y gráfica en Buenos Aires. Las autoridades del diario Clarín decidieron, de manera sorpresiva y sin explicaciones oficiales, cerrar las puertas de su histórica planta de impresión ubicada en el barrio porteño de Barracas, dejando a un aproximado de 130 trabajadores en la calle.

Los empleados afectados se enteraron de la drástica medida al intentar ingresar a sus puestos habituales de trabajo, donde se les impidió el acceso y se los derivó al sector de Recursos Humanos. Según declaraciones del delegado gremial Lucas Ibáñez a Diagonales Stream, la firma busca ocultar la situación: «Somos 130 trabajadores. No hubo ninguna explicación. Esto está todo oculto, no quieren que se sepa nada».

Mudanza a Avellaneda y precarización laboral

La denuncia pública de los damnificados expone que la empresa no dejó de imprimir sus ejemplares en papel, sino que trasladó la producción a un establecimiento alternativo ubicado en el partido bonaerense de Avellaneda. El objetivo de esta maniobra responde a un drástico «abaratamiento de costos» a través de la contratación informal.

En la nueva locación, se desempeñan operarios bajo un régimen de jornadas extendidas de 12 horas diarias y con menos personal a cargo para tareas multiplicadas. Los representantes sindicales ligaron de forma directa este accionar empresarial a las facilidades normativas actuales, señalando que «si no hubiese sido por la Reforma Laboral no se habrían animado a hacer nada».

Una tendencia que no frena

Este cierre se suma a la constante sangría de puestos industriales en la Argentina. La coyuntura demuestra que el achique de las grandes compañías, las suspensiones y las desvinculaciones directas no se detienen, reconfigurando el mapa del empleo formal hacia la precarización bajo la justificación de la reestructuración corporativa.

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