Fin de la producción de Peabody en Argentina: despidos y reconversión importadora por el plan Milei-Caputo

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La firma Goldmund S.A. desmanteló su histórica planta industrial y mudó sus maquinarias a un depósito. En concurso preventivo, redujo su plantilla y trasladó la fabricación a Paraguay. Las consecuencias de la apertura de importaciones y el desplome del consumo interno.

El desmantelamiento de la industria nacional suma un nuevo y doloroso hito. La histórica marca de electrodomésticos Peabody oficializó el cese definitivo de su producción en la Argentina. La firma controlante, Goldmund S.A., desarmó por completo las líneas de montaje de su emblemática planta de La Tablada y trasladó la maquinaria a un depósito de San Martín, transformando su esquema de negocios para operar únicamente como una empresa comercializadora de productos importados.

Esta drástica reconversión es el desenlace directo del modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. El combo letal de apertura irrestricta de importaciones, tarifazos operativos y una recesión planificada destruyó la competitividad de la manufactura local. El propio titular de la firma, Dante Choi, argumentó ante la Justicia que fabricar en el país dejó de ser viable bajo las actuales reglas de juego macroeconómicas.

Ola de despidos y fuga productiva a Paraguay

El impacto en el empleo es devastador. Desde que la empresa ingresó en concurso preventivo el pasado 20 de abril, la nómina de personal se redujo drásticamente de 158 a 111 trabajadores, consolidando 47 despidos y retiros voluntarios bajo la presión de la crisis. Los principales afectados pertenecen a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

Para abaratar costos de cara al nuevo paradigma de mercado, la compañía resolvió trasladar la fabricación de su línea de climatización a Paraguay bajo el régimen de maquila. Producir en el país vecino le representa a Goldmund S.A. un ahorro de entre el 30% y 35% en materia fiscal, laboral y tributaria, un claro indicador del fenómeno de desindustrialización que azota a las provincias argentinas.

Desplome del consumo y un pasivo multimillonario

La recesión impuesta desde el Palacio de Hacienda hundió la facturación del sector. De acuerdo con los informes de la sindicatura judicial, Peabody registró un pasivo superior a los $39.234 millones.

Las ventas gravadas de la firma sufrieron una caída vertical en el último bimestre, pasando de $2.737,8 millones en mayo a apenas $1.324,5 millones en junio, lo que representa un derrumbe superior al 52% en tan solo 30 días. Con ingresos mensuales muy por debajo de sus egresos fijos, la firma cerró junio con un déficit operativo de $1.501,9 millones, una encrucijada financiera que la forzó a abandonar definitivamente las fábricas argentinas para subsistir revendiendo contenedores provenientes del exterior

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