El cinismo de Martín Menem: defendió el ajuste con la jubilación de privilegio de 41 millones mensuales de su papá

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El presidente de la Cámara de Diputados rozó la provocación al pedirle sacrificio a los abuelos usando como ejemplo a Eduardo Menem, símbolo del menemismo, quien cobra 41 millones de pesos por mes.

El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, desató una ola de indignación popular tras lanzar una frase que expone la desconexión total del funcionariado libertario con la realidad de la calle. En un intento burdo por justificar el feroz ajuste fiscal que el Gobierno derrama sobre la clase pasiva, el legislador intentó dar cátedra de austeridad utilizando una analogía familiar que roza la provocación y el cinismo absoluto.

«Mi papá es jubilado y no se queja; dejó de tomar su café caro», disparó Menem sin ponerse colorado en Radio Fénix de La Rioja. El heredero del clan riojano pretendió equiparar el padecimiento de millones de adultos mayores que cayeron bajo la línea de la pobreza con la situación de su padre, el exsenador Eduardo Menem, uno de los máximos símbolos políticos de la década de los 90, una era marcada a fuego en la historia argentina por el desguace del Estado, la entrega del patrimonio nacional y los escándalos de corrupción estructural.

Privilegios millonarios a costa del Estado

La supuesta «austeridad» del padre del diputado se desploma al revisar los registros oficiales de la seguridad social. Lejos de las privaciones cotidianas de la gran mayoría de los jubilados ordinarios, Eduardo Menem percibe una asignación de privilegio que escala a los 41 millones de pesos mensuales, una cifra astronómica que se consolidó de manera exprés luego de que la propia ANSES evitara apelar en la Justicia un fallo favorable al exlegislador.

Para colmo de males, el beneficio previsional del histórico dirigente menemista incluyó un escandaloso cobro retroactivo que embolsó la suma de 1.500 millones de pesos. Mientras el Gobierno nacional veta leyes de recomposición previsional argumentando que «no hay plata», el clan Menem defiende el ajuste generalizado amparado en ingresos multimillonarios que equivalen a más de cien jubilaciones mínimas de los abuelos que hoy deben decidir si compran comida o medicamentos.

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