El presidente Javier Milei volvió a sacudir el escenario político con una propuesta de extrema gravedad institucional: un proyecto de ley para implementar un «shutdown» o cierre automático del Poder Ejecutivo cuando se agoten las partidas presupuestarias. Bajo esta lógica radical, si los fondos se terminan, el Estado simplemente dejaría de funcionar, paralizando hospitales, escuelas y la seguridad pública.
En una entrevista brindada al canal de streaming Neura, el mandatario confirmó que trabaja junto a su equipo económico —integrado por Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Santiago Bausili— en un mecanismo copiado del sistema de los Estados Unidos. «Cuando te agotás el presupuesto no se puede gastar más y se apaga el Estado», disparó Milei sin rodeos, exponiendo una obsesión fiscalista que prioriza el déficit cero por encima de la vida de los ciudadanos.
Un ataque directo a los servicios esenciales
En Argentina, la legislación actual protege a la sociedad mediante la prórroga del presupuesto del año anterior si no se aprueba uno nuevo. El plan de Milei pretende romper este escudo histórico para imponer un apagón automático. De prosperar la iniciativa en el Congreso, una mala administración de los recursos o la falta de acuerdos legislativos congelaría las estructuras más básicas del país:
- Salud: Hospitales públicos sin insumos ni capacidad para atender emergencias.
- Seguridad: Fuerzas policiales provinciales y federales totalmente inactivas por falta de financiamiento.
- Educación: Universidades y escuelas con persianas bajas a mitad del ciclo lectivo.
La bandera neoliberal llevada al extremo destructivo
Para un gobierno anarcocapitalista, herramientas públicas fundamentales como la emisión controlada o el financiamiento del déficit son consideradas «delitos penales». Sin embargo, la copia del modelo estadounidense ignora las consecuencias reales: el último cierre en EE.UU. duró más de 40 días, dejando a millones de trabajadores sin sueldo y suspendiendo la asistencia alimentaria a los sectores vulnerables.
La propuesta de Milei no es responsabilidad fiscal; es un peligroso e inhumano experimento ideológico que pretende vaciar el rol del Estado, dejando desamparados a millones de argentinos.