Las facturas de gas y luz en Argentina alcanzaron niveles críticos justo en el momento más crudo del invierno. En medio de una histórica ola de frío polar que azota a todo el territorio nacional, los usuarios residenciales comenzaron a recibir boletas con aumentos interanuales que, en el caso del gas, llegan hasta un insólito 2073%, mientras que la luz registra subas de hasta el 494%.
Este escenario se agrava drásticamente debido a la firme intención del Gobierno Nacional de poner fin a los subsidios contemplados en el régimen de «Zona Fría». Esta medida amenaza con desproteger a grandes porciones del país que registran temperaturas extremas bajo cero y que dependen del gas y la electricidad no como un confort, sino como un elemento de subsistencia cotidiana indispensable para pasar el invierno.
El impacto del ajuste tarifario en los hogares
La desregulación de las tarifas públicas impacta de lleno en el bolsillo de la clase media y los sectores más vulnerables:
- Gas natural: Los cargos fijos sufrieron incrementos exponenciales. Quienes pagaban facturas moderadas el invierno pasado hoy enfrentan boletas que superan ampliamente los $50.000 mensuales.
- Energía eléctrica: El encarecimiento del costo mayorista de la luz elevó las boletas casi un 500% interannual, afectando también a los comercios e industrias.
- El peligro de la Zona Fría: Al retirar este beneficio, provincias enteras del centro, sur y norte argentino sufrirán un recargo directo en sus boletas, duplicando los montos actuales a pagar por el mismo consumo de gas.
Con hospitales, escuelas y hogares al límite debido a las bajas temperaturas, el acceso a los servicios públicos esenciales se transforma en un privilegio. Sin el paraguas de la Zona Fría, millones de argentinos quedan expuestos al desamparo en un invierno implacable.