Según datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el consumo ni siquiera se estanca, sino que continúa en franca caída, en julio en los supermercados se vendió un 2,1% menos que en junio.
Los números de la macro están en rojo y cuando parecían que habían mejorado y eran celebrados por las huestes libertarias, esa apreciación jamás llegó a los bolsillos de la clase trabajadora, lo que finalmente decantó en una baja de consumo constante que mes a mes, desde diciembre de 2023, fue consolidándose.
Claro que el plan venía con este transitar, se trataba de enfriar la economía y así controlar la suba de precios y, a decir verdad, al gobierno esto le salió, la inflación continúa por debajo de los 2 puntos mensuales, pero sin que esto implique en una recuperación del consumo y, por ende, en la economía cotidiana de argentinas y argentinos.
El consumo no solo cayó en supermercados, sino que también se trasladó a la venta de los mayoristas, que sintieron en un 0,8% el impacto negativo. Ahora bien, hay dos maneras de mirar esta crisis del consumo, revisando mes a mes los indicadores o caer en la trampa de la medición interanual, la cual indica que el consumo se recuperó 1,0% respecto a igual mes de 2024, solo que hay que tener en cuenta la descomunal caída que se sufrió el año pasado.