Las calles de Argentina volvieron a temblar bajo el grito de «ni una menos». Este lunes 9 de marzo, en el marco del Paro Internacional de Mujeres, miles de manifestantes se movilizaron hacia el Congreso y Plaza de Mayo para denunciar la violencia de género y el avance del programa económico de Javier Milei, que golpea con especial dureza a las mujeres y diversidades.
Bajo la consigna de unir las luchas contra el saqueo, la marcha puso el foco en el desmantelamiento de las políticas de género. El actual Gobierno no solo cerró el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, sino que avanzó en el desfinanciamiento de programas centrales para la supervivencia de las víctimas, como la Línea 144 y el Programa Acompañar, dejando a miles de mujeres en situación de vulnerabilidad extrema.
Como parte de una avanzada ideológica, el fascismo antifeminista de la gestión actual busca borrar las redes de contención estatal, mientras las estadísticas no dan tregua:
- En 2025 se registraron 262 femicidios (uno cada 33 horas).
- En lo que va de 2026, ya se contabilizan 43 muertes por violencia machista.
Un momento de fuerte contenido político se vivió frente al departamento de la calle San José, donde la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner saludó desde el balcón a la multitud que se acercó a expresarle su apoyo. La dirigente, que cumple prisión domiciliaria, fue vitoreada por las columnas que marchaban hacia la Casa Rosada.
La jornada cerró con la lectura de un documento que exigió justicia por las que ya no están y un freno inmediato al «hambre y la violencia» promovidos desde el Estado. La marea demostró, una vez más, que la resistencia al ajuste tiene rostro de mujer.