Mientras el gobierno avanza en reformas estructurales en el estado nacional, cono la mirada complaciente de los gobernadores, el Comité contra la Tortura (CAT) de la Organización de las Naciones Unidas señaló la grave situación sobre Derechos Humanos que se vive en el país.
En un detallado informe el Comité contra la Tortura (CAT) de la ONU señaló las dificultades que se viven en nuestro país respeto de las políticas de DD HH, entre estas las detenciones masivas, un uso desproporcionado de la violencia policial, el empleo excesivo de la fuerza durante protestas y graves deficiencias en la protección de las personas privadas de su libertad.
La organización le demanda al estado nacional “medidas urgentes” para terminar con estos abusos y así encuadrar en «estándares básicos internacionales». Este llamado de atención es sobre los años 2024 y 2025, y decantó en un informe con «duras observaciones finales», donde dejó explícita una lectura sobre el gobierno libertario y sus políticas al asegurar que hubo un «retroceso en materia de derechos humanos» al llevar a la práctica procedimiento que no contienen «garantías básicas» y dejan un panorama propicio para la tortura y malos tratos.
La ONU puso el foco en: Violencia desproporcionada, hostigamiento en barrios populares, afectando a menores y personas sin hogar y detenciones realizadas sin la debida supervisión judicial.
En torno a los procedimientos represivos en protestas sociales el CAT destacó: La «falta de límites claros para el uso de armamento no letal», la «ampliación de facultades para recurrir a armas de fuego», la «ausencia de criterios estrictos para contener protestas» y los «episodios de represión, como los registrados en Buenos Aires en marzo de 2025».
La situación de las personas privadas de su libertad mereció la atención del organismo, señalando que tiene conocimiento de «simulacros de ahogamiento, golpes, abusos sexuales y uso de dispositivos eléctricos».
Argentina se ha convertido con el gobierno de Javier Milei en un país donde las garantías civiles se han visto fuertemente dañadas, casi como en ningún gobierno desde el desembarco de la democracia en 1983, a estos e suma las distintas muestras de desapego a políticas que garanticen la seguridad de las y los ciudadanos, como el crítico avance de movimientos como el antivacunas, que fue aceptado por el estado dándole lugar en la vida institucional, ejemplo de esto el encuentro de esta semana pasada en la Cámara de Diputados. Es la libertad, carajo.