El relato libertario se acaba de chocar con la realidad, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer el IPC del mes de marzo y la suba fue exponencial, cerró en 3,7% y se encienden las alarmas en las familias argentinas.
En los últimos 12 meses la inflación acumula un 55.9%.
Es una muy mala noticia, la peor de todas, tal vez la que nadie quería escuchar, ni siquiera aquellos que de alguna u otra forma anunciaron este abrupto incremento en los precios En alimentos, el rubro más delicado en esta coyuntura, la inflación de marzo alcanzó el 6%. El mercado, ese que el 56% del país acompañó en noviembre de 2023 y que nos trajo nuevamente a Caputo y Sturzzeneger, de la mano de alguien que había prometido dolarización, quemar el Banco Central y, justamente, bajar la inflación, no tiene piedad alguna.
Aun con salarios miserables para la clase trabajadora y transitando una profunda recesión, que ya dejó 20 mil empresas menos y 350 mil personas sin trabajo, aun así, con una profunda recesión, aumentaron los precios de la comida.

Hace semanas, durante las vacaciones de verano, se multiplicaron los informes mostrando el precio de la leche en nuestro país y cual era en Europa, nos sorprendimos, nos dimos cuenta que con sueldos argentinos pagamos precios más caros que en otras partes del mundo. Ahora será peor, porque atado a este índice inflacionario, se suma una nueva devaluación que se concretará el próximo lunes, cuando el gobierno deje flotar el dólar entre bandas, de 1.00 a 1.400 pesos, producto de la eliminación del cepo cambiario y que, seguramente, traerá consigo nuevas subas en los alimentos y los demás bienes, y conociendo como conocemos a nuestro mercado, seguramente también lo veamos reflejados en algunas góndolas el fin de semana.
El gobierno fracasó y comienza otra vez.