Alerta familias: Fondos buitres compraron deudas a los bancos y ahora serán los cobradores

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Un polémico mecanismo en el sistema financiero permitió ocultar de las estadísticas oficiales a más de 900.000 personas con deudas impagas, una maniobra que la gestión de Javier Milei busca presentar como un logro económico pero que anticipa un duro escenario de hostigamiento para las familias deudoras.

El Banco Central (BCRA) anticipó una supuesta mejora en los índices de morosidad de los hogares, que descendieron del 12,81% en agosto al 12,2% en septiembre. Sin embargo, un informe del Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) reveló que esta baja no se debe a una recuperación del bolsillo, sino a una brutal «limpieza» estadística y contable.

La investigación detectó una alarmante «desaparición» de datos: el universo de morosos en manos de firmas financieras del mercado secundario pasó abruptamente de 961.000 a solo 38.000 registrados. Esto se explica porque los bancos tradicionales sacaron masivamente de sus balances las carteras de deudores incobrables para vendérselas a fideicomisos y financieras privadas (denominados «fondos buitre» locales) por menos del 10% de su valor real.

Como estas carteras se consideran ahora créditos fuera de balance, dejan de computarse en el termómetro oficial de la morosidad estatal, haciendo «desaparecer» el problema de la estadística pública.

La contracara de esta supuesta mejora es una bomba de tiempo para el endeudamiento familiar. A diferencia de los bancos, que suelen ofrecer refinanciaciones y están sujetos a regulaciones más estrictas, estas firmas de cobranzas operan mediante hostigamientos extrajudiciales y amenazas de demandas, persiguiendo a las familias por el 100% de la deuda acumulada más intereses duplicados.

Sumado a esto, las refinanciaciones récord alcanzaron un volumen de 2,9 billones de pesos, lo que los especialistas describen como un simple «pedaleo» de compromisos impagables en un contexto de salarios deprimidos y tasas excesivamente altas para el consumo corriente. En la realidad, la cantidad de personas atrapadas en deudas irregulares superaría los 6,2 millones en todo el país.

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