La cumbre peronista, convocada por el diputado Germán Martínez y el senador José Mayans, busca encontrar una postura sólida ante los próximos debates legislativos. Junto a Kirchner, Kicillof y Massa, participan el senador santiagueño Gerardo Zamora —posible candidato a presidente— y los gobernadores Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz están en el centro de las miradas de los referentes reunidos hoy. Entre los asistentes conviven el entendimiento y la desconfianza respecto del posicionamiento de estos gobernadores del norte en temas clave como las primarias y la «Ley de Leyes». Además, la lectura de quienes participan en esta reunión sobre el rumbo del gobierno anarcolibertario de Javier Milei es unánime: preocupa profundamente la situación de los endeudados, los vaivenes sobre la extranjerización de la tierra, la realidad de la industria, las universidades nacionales y el sector de la discapacidad. Asimismo, señalan con enorme alarma el deterioro de la salud institucional de la República.
Parte del peronismo busca rearmarse, lo que no significa necesariamente unirse, y esta reunión resulta central. En principio, deja un mensaje claro: no hay demasiado debate en las discusiones de fondo. El objetivo es lograr que el Presupuesto 2027 contenga lo que el Parlamento votó y el Ejecutivo se ensaña en negar, además de poner un dique de contención ante la posible eliminación de las PASO, una herramienta vital para la discusión interna del movimiento.
La defensa de las PASO es una muestra fiel de un peronismo en sintonía con las necesidades actuales; es decir, la construcción de una conducción con la asistencia del pueblo peronista en las urnas. Es, además, una muestra de madurez o, en el mejor de los casos, el fin de una disputa sin reglas claras. Defender las primarias, una herramienta que el peronismo usó tímidamente en el pasado, es un mensaje directo a toda la sociedad: mientras la democracia es atacada, el peronismo propone dejar en manos de la gente la resolución de sus diferencias para volver al poder.