Pasaron 81 años desde la gesta popular que consiguió la liberación de Juan Domingo Perón, un hito que abrió un capítulo histórico y transformó la construcción de la república tal como la conocemos, con todas y todos adentro. Sin embargo, en la actualidad el peronismo transita una fractura expuesta que preocupa tanto hacia dentro como hacia fuera de sus líneas. Con una elección legislativa trascendental el próximo año, sin una candidatura central clara a la vista y con una ruidosa ausencia de propuestas programáticas, esta histórica fuerza política enfrenta una desventaja electoral que la hace retroceder más de 20 años.
Los movimientos políticos comenzaron el viernes 16. La primera señal fue una visita inesperada en San José 1111: Sergio Massa, ex candidato a presidente de la Nación, desembarcó en el barrio de Constitución para visitar a Cristina Kirchner. Según trascendió, el encuentro consistió en una charla de análisis sobre la coyuntura actual; sobre el futuro, todavía no hay definiciones. En otra punta de la ciudad, más precisamente en el barrio de Chacarita, la CGT organizó un festival musical. Lejos de un plan de lucha sostenido, la central obrera más importante del país decidió conmemorar la fecha con las actuaciones de Willy Bronca y La T y la M.
El sábado, Axel Kicillof se trasladó a territorio matancero. En un acto masivo, el gobernador bonaerense afirmó: “Unidos sí, amontonados no”, en una clara respuesta a los cuestionamientos sobre los sectores que va sumando el Mesa de Diálogo Federal (MDF) para generar músculo político y competir internamente con La Cámpora. No obstante, la estrategia del kicillofismo empieza a recibir fuertes críticas debido a la falta de propuestas claras y a la indefinición del mandatario provincial, quien todavía no se ha declarado formalmente como candidato.
Paralelamente, en Constitución, los seguidores de la expresidenta volvieron a protagonizar una nueva muestra de cariño y lealtad. Con una convocatoria menor a otras ocasiones pero aun así contundente, la esquina de San José y Humberto Primo se mantuvo colmada y generó escenas de profunda emoción y apoyo. Aunque Cristina Kirchner lidera varias encuestas en imagen positiva, mantiene todavía una imagen negativa alta y no existen precisiones duras sobre su real caudal electoral. Así, el futuro de la exmandataria y el de La Cámpora se presenta tan difuso como el de Kicillof. Por su parte, los gobernadores peronistas realizaron actos puertas adentro y evitaron mostrar simpatía abierta por cualquiera de estas dos posturas; hubo coqueteos, pero ninguno consumó un alineamiento explícito.
En tanto, Máximo Kirchner viajó a Chaco, donde Jorge «Coqui» Capitanich lo recibió y organizó un acto que dio muestras de una fraternidad que no se rompe. El exgobernador chaqueño siempre se mantuvo cerca de Cristina Kirchner y esa sintonía parece seguir inalterable.
Todo esto dejó este 17 de octubre, una fecha que recuerda el inicio de una historia de amor entre un líder y su pueblo que, más de ocho décadas después, sigue encendida. Certeza de ello es que en cada una de las conmemoraciones se cantó con fuerza la marcha peronista. Aunque para algunos parezca poco, esa mística sigue siendo el hilo de unidad que mantiene la expectativa de que todo sea posible.