En una votación histórica impulsada por el oficialismo, el Congreso brasileño avanzó con la reducción de la semana laboral de 44 a 40 horas sin reducción salarial, de cara a la segunda vuelta electoral del 25 de octubre.
El escenario político de Brasil experimentó un giro estratégico fundamental a escasos días de la segunda vuelta electoral. En medio de una paridad absoluta de cara al balotaje, el Senado brasileño aprobó el proyecto de reforma constitucional que elimina el esquema laboral de 6×1 —que imponía seis jornadas obligatorias de trabajo por una sola de descanso— para dar lugar a un segundo día de fin de semana libre.
La iniciativa, fuertemente promovida por la gestión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reduce el límite de la semana laboral de 44 a 40 horas semanales asegurando de forma explícita que no se efectúe ningún tipo de recorte salarial sobre los ingresos de los trabajadores. Esta resolución representa un espaldarazo de enorme peso político para el oficialismo a solo once días de medirse en las urnas frente al candidato opositor de ultraderecha, Flávio Bolsonaro.
El impacto electoral de la jornada 6×1 y el cambio de Bolsonaro
El panorama hacia la votación del próximo 25 de octubre mantiene en vilo a la región, luego de una primera vuelta en la que Flávio Bolsonaro se impuso con el 47% de los sufragios ante el 45% cosechado por Lula da Silva. Ante este escenario, el oficialismo brasileño se encuentra desplegando una batería de reformas e iniciativas estructurales con el fin de revertir la tendencia electoral.
A pesar de que la moción originalmente carecía de las mayorías necesarias en las cámaras del Parlamento, el sorpresivo cambio de posicionamiento del propio Bolsonaro terminó por destrabar el debate legislativo. El senador opositor fundamentó su acompañamiento telemático desde Porto Alegre bajo la premisa de «responder al reclamo popular», dándoles libertad de acción a los legisladores de su espacio para convalidar la reforma.
Próximos pasos hacia la Reforma Constitucional
Tras la aprobación en la Cámara Alta, el presidente Lula celebró el avance mediante sus redes oficiales calificándolo como una «conquista histórica» que prioriza el tiempo de descanso, la salud y la vida familiar de quienes construyen el país día tras día.
A pesar del contundente triunfo político del Gobierno en el Senado, para que la eliminación del esquema 6×1 se convierta en una modificación efectiva de la Constitución de Brasil, el proyecto deberá ser aprobado ahora en la Cámara de Diputados.