El brutal programa de ajuste fiscal y monetario ejecutado por el gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, continúa destruyendo el tejido productivo del país sin encontrar un piso. Los datos oficiales publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) liquidaron el relato oficialista de la recuperación en «V»: el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró una violenta contracción del 5% en julio respecto a junio en su medición desestacionalizada. En la comparación interanual, la actividad fabril se hundió un 4,9%, acumulando un retroceso del 2,6% en los primeros siete meses de 2026.
La recesión inducida por el Ejecutivo no discrimina sectores y borra del mapa toda expectativa de rebote. Durante el mes de julio, la totalidad de las nueve ramas industriales relevadas por el organismo estadístico mostraron variaciones mensuales negativas, confirmando un retroceso generalizado que golpea con especial dureza al empleo y a las pymes locales.
El desplome mensual estuvo liderado por el rubro de Muebles y otras industrias manufactureras, que sufrió una caída catastrófica del 13,9%. Le siguieron de cerca sectores estratégicos para el entramado fabril como Productos de metal, maquinaria y equipo con una baja del 8%; Automotores y otros equipos de transporte, que retrocedió un 6,4%; y Otros equipos, aparatos e instrumentos, que acusó un impacto del 6,1%.
Incluso las actividades vinculadas a la energía y la explotación de recursos primarios, fuertemente beneficiadas por el esquema macroeconómico oficial, entraron en terreno negativo por el derrumbe del consumo interno. La Refinación de petróleo, químicos, productos de caucho y plástico cayó un 5,7% mensual, mientras que Minerales no metálicos y metálicas básicas retrocedió un 5,4%. Estos indicadores exponen de forma cruda que el modelo libertario promueve de manera exclusiva la reprimarización y la exportación de recursos sin valor agregado, desmantelando por completo la transformación industrial interna.
La comparación con el año pasado profundiza las alarmas. Con la única excepción aislada del bloque de Madera, papel, edición e impresión (+7,1%), la producción se encuentra en niveles críticos frente a julio de 2025. El sector de Otros equipos y aparatos lidera el derrumbe interanual con un -31,4%, seguido por Metalmecánica con un -19,4% y el sector Textil, prendas de vestir, cuero y calzado, que se contrajo un 15% interanual. El acumulado de los primeros siete meses del año sostiene la tendencia de caída libre, arrastrando caídas de hasta el 19,1% en equipos y del 16,8% en indumentaria. Sin un plan que incentive el mercado local y con los costos fijos en alza, la industria nacional transita una de las crisis productivas más graves de su historia reciente, atrapada en un escenario donde el piso de la actividad todavía parece lejano.