El entramado de corrupción y gastos exorbitantes que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó un capítulo que roza lo insólito y lo delictivo.
Según reveló el diario La Nación, el funcionario nacional utilizó su cuenta personal de Mercado Pago para adquirir un monitor gamer y dos proyectores de video para juegos por una cifra que asciende a $5.848.589. Lo escandaloso del hecho es que las compras se efectuaron utilizando las tarjetas de crédito de dos empleados jerárquicos que dependen de la Vocería Presidencial.
Los plásticos pertenecen a Laura Daniela Schiuma y Luis Enrique Aluju, ambos coordinadores de áreas de comunicación oficial del Estado.
Este nuevo desvío de fondos se suma a una investigación judicial por enriquecimiento ilícito y presunto lavado de activos que ya tiene bajo la lupa gastos sospechosos previos, como la compra de sábanas por más de 8 millones de pesos facturada a nombre de otra empleada estatal.
Mientras el oficialismo y sus aliados en el Congreso operan a contrarreloj para blindar al funcionario, este culebrón interminable expone la absoluta impunidad de una gestión que llegó al poder prometiendo ajustar a la «casta» política, pero que termina utilizando los recursos del Estado y los nombres de sus propios subordinados para financiar los caprichos y lujos personales de sus máximos dirigentes.