El último adiós a Carlos Alberto «El Indio» Solari se transformó en una de las movilizaciones culturales más grandes de la historia argentina. Pasadas las 4 de la madrugada de este lunes, el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico (Avellaneda) cerró sus puertas tras una histórica jornada de 18 horas de velatorio popular. Las estimaciones oficiales confirman que alrededor de un millón de personas se acercaron a despedir al mítico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
A diferencia de la violenta represión desplegada por la Policía porteña en Plaza de Mayo y el Obelisco durante los días previos, el operativo civil coordinado en territorio bonaerense demostró que la empatía y la organización popular garantizan la paz. A pesar de una fila humana que llegó a extenderse por 8 kilómetros, no se registró ningún tipo de incidente. La militancia y el gobierno provincial lograron contener de manera impecable una marea humana conmocionada por la pérdida de su máximo referente.
El conmovedor comunicado de la familia: «La música debe seguir sonando»
Al dar por finalizada la ceremonia pública, la familia del artista emitió una emotiva carta de agradecimiento hacia la multitud. En el texto, destacaron el comportamiento de los jóvenes que formaron parte de la descomunal estructura organizativa y dejaron un mensaje de resiliencia para todo el pueblo ricotero.
«Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida», expresaron con dolor. Sin embargo, revelaron que el cantante pensó en cada detalle antes de partir, sugiriendo su última voluntad: «dejó encendido el equipo Marshall de su guitarra (…) la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más».