La gestión de Javier Milei ha pasado de la teoría de la «motosierra» a una realidad de desamparo sanitario que alarma a todo el país. Mientras la Provincia de Buenos Aires (PBA) denuncia un faltante crítico de vacunas esenciales, el PAMI se encuentra sumergido en una crisis de desfinanciación que deja a los jubilados a la deriva. El modelo libertario parece tener un objetivo claro: el retiro del Estado de sus funciones más básicas, incluso si eso significa el regreso de enfermedades erradicadas.
El Ministerio de Salud bonaerense, encabezado por Nicolás Kreplak, lanzó una advertencia desesperada: la Nación no está enviando las dosis necesarias del Calendario Nacional. Según datos oficiales, la vacunación en edad escolar ha caído por debajo del 50%, un mínimo histórico que pone a la Argentina en riesgo de brotes de sarampión, poliomielitis y tos convulsa.
La situación con la gripe es crítica. En plena temporada de bajas temperaturas, la Provincia recibió apenas el 26% de las dosis antigripales programadas. Pero el recorte no termina ahí:
- BCG (Tuberculosis): Nación no envió dosis para abril; el stock actual solo cubre el 30% de la demanda.
- Varicela y VPH: La entrega es nula. No hay stock provincial y Nación adeuda más de 40.000 dosis.
- Triple Viral y Hepatitis B: Los envíos cubren apenas la mitad de lo necesario.
«Cada vez que una persona va a vacunarse y no encuentra la dosis, es una oportunidad perdida que pone en riesgo a toda la comunidad», denunció Kreplak, señalando que no se trata de «campañas antivacunas», sino de un incumplimiento estatal sin precedentes.
A este escenario se suma la asfixia presupuestaria del PAMI. La obra social de los jubilados está siendo desmantelada por el Gobierno Nacional bajo la excusa del «déficit cero». En Córdoba, el gobernador Martín Llaryora ya rompió el silencio, exigiendo que los funcionarios nacionales «no se escondan» y pongan los recursos necesarios para los abuelos.
El recorte en medicamentos gratuitos, la baja de contratos con prestadores y la deuda millonaria con clínicas y farmacias están generando un combo letal. Los jubilados, que ya sufren la licuación de sus haberes, ahora se encuentran con que su cobertura de salud es una cáscara vacía.
La estrategia de la administración libertaria es sistemática: desfinanciar, paralizar y abandonar. La salud pública no es un gasto, es un derecho fundamental que hoy está siendo vulnerado. Entre la falta de vacunas y el vaciamiento del PAMI, el Gobierno de Milei está configurando una crisis sanitaria de la que será muy difícil volver.