El Gobernador bonaerense encabezó la vigilia en Río Grande junto a mandatarios peronistas. Advirtió que la destrucción de la industria fueguina es un ataque directo a la soberanía nacional.
En un clima de fuerte reivindicación soberana, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llegó a Río Grande para participar de los actos centrales por el 44° aniversario de la Guerra de Malvinas. Desde la provincia austral, el mandatario vinculó la defensa de las islas con la realidad económica, lanzando duras críticas a la gestión de Javier Milei.
“El 2 de abril es una fecha para hablar de soberanía, y la industria radicada en Tierra del Fuego también es soberanía”, sentenció Kicillof al iniciar su agenda. El gobernador trazó un diagnóstico alarmante sobre el impacto de las políticas nacionales en la isla: denunció que solo en Río Grande hay 10 mil familias que perdieron su empleo y que más del 50% de la capacidad industrial instalada se encuentra paralizada.
“Están cometiendo un crimen social y productivo”, afirmó el gobernador, apuntando directamente contra el esquema económico de Milei y el ministro Luis Caputo. Para Kicillof, el abandono del Estado nacional hacia el régimen fueguino representa un retroceso estratégico en el control del territorio austral.
Kicillof también cuestionó el alineamiento internacional del Gobierno Nacional, señalando que la gestión actual está involucrando a la Argentina en conflictos ajenos. “Milei nos metió en una guerra. Cuando ves que en Irán condenan a la Argentina, te preguntás qué tiene que ver el país ahí”, expresó, marcando una clara distancia con la reorientación geopolítica de la Casa Rosada.
La jornada no solo fue conmemorativa, sino que dejó una potente foto política. Kicillof se mostró junto al gobernador anfitrión, Gustavo Melella, su par riojano Ricardo Quintela y el intendente puntano Dante Velázquez. Esta unión del peronismo federal busca mostrar cohesión frente al ajuste nacional, proyectando una alternativa de cara a las legislativas de 2025 y la carrera presidencial de 2027.
La nota de color la dio la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien canceló su viaje a último momento, evitando así una foto de alta tensión con los gobernadores opositores en la capital nacional de la vigilia.