Una importante manifestación se concentró ayer miércoles frente al Tribunal de Trabajo N°3 de la ciudad de Quilmes para protestar por el desalojo de la planta “Aceros Ortega” de Berazategui.

Un conflicto legal por la propiedad donde se ubica la fábrica despertó todo tipo de alarmas en los trabajadores de Aceros Ortega. Ayer, acompañados por organizaciones sociales, decidieron protestar en el centro quilmeño. Hubo momentos de tensión con la policía provincial.

Todo comenzó en el año 200 cuando la familia dueña de la empresa compró de buena fe la propiedad donde emplazaron su emprendimiento fabril. Esa propiedad fue reclamada por tener un embargo parcial, fue a subasta, la compraron por 20 mil dólares un grupo de martilleros y estos ahora la venden en 300 mil.

¿La justicia? falló favor del desalojo y el fin del emprendimiento que deja a decenas de familias sin sostén económico.

Cabe acotar que cuando el actual dueño compró la propiedad, no sabía que sobre el inmueble pesaba un embargo parcial, el mismo que le juega una mala pasada a él y los trabajadores. Además a la hora de la subasta no pudo participar de ella para poder ofertar. Dejando de esta manera a la buena de Dios al emprendimiento y por ende a sus trabajadores.

“El Tribunal de Trabajo N° 3 de Quilmes, integrado por  Silvia Ester Bártola, Silvia Cristina Bozzola, Guillermo Edgardo Caminos, Yanina Gisela Verge, Lorena Rosana Abelenda y Leandro Matías Córdoba, están firmemente decididos a llevar adelante el desalojo contra los trabajadores y dueños de la empresa Aceros Ortega, a cualquier costo”, expresaron los trabajadores en un comunicado.

A su vez, aclaran que con el asesoramiento de su nueva abogada, Vanesa Castro Borda, han intentado llegar a un acuerdo con los nuevos dueños, “pero sus posturas al igual que la de los jueces laborales, fueron irreductibles”.

Uno de quienes acompaña a los trabajadores es Silvio Galarza, secretario de la Organización Nacional del Movimiento Unidad Popular (MUP), quien señaló: “Cuando eso fue rematado, no se le avisó al dueño actual, ni se le dio la posibilidad de entrar en la posible compra por remate. ‘La Liga’, una organización de martilleros públicos, compró por 20 mil dólares todo el complejo, y cuando el actual dueño quiso arreglar la compra por esa cantidad, le pidieron 150 mil dólares por cada terreno”.

Quien también se hizo presente para acompañar a los trabajadores metalúrgicos en este duro momento fue el referente del Frente Patria Grande Ezequiel Arauz, quien declaró: “Junto a miembros del obispado y organizaciones sociales acompañamos hoy (por ayer miércoles) en los tribunales de Quilmes el reclamo de los trabajadores metalúrgicos de Aceros Ortega cuyas fuentes laborales peligran por un fallo judicial de desalojo que buscan revertir. Se pone en juego si gana la especulación inmobiliaria o el empleo y la producción.”

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Hubo momentos de tensión cuando uno de los jueces salió del tribunal y fue abordado por los trabajadores. En ese momento, según informa el portal Perspectiva Sur, la policía bonaerense repelió con gases lacrimógenos lo que decantó en corridas.

Por su parte la Vicaría de la solidaridad de la Pastoral Social de la Diócesis de Quilmes, emitió un comunicado para solidarizarse con los trabajadores.

En el declaran:

“Hoy, que es la fiesta de San José Obrero, también el Día del Trabajador, rezamos por todos los trabajadores. Por todos. Para que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso”.

Papa Francisco, Homilía en Casa Santa Marta, Roma – 1 de mayo 2020

En un mundo golpeado por la pandemia, particularmente en nuestra patria herida por la abrumadora cantidad de hermanas y hermanos nuestros que han caído en la pobreza, la defensa del trabajo es sinónimo de defender la familia y el derecho a una vida digna.

Frente a la situación de la metalúrgica “Aceros Ortega” hacemos un llamamiento al poder judicial y a las autoridades políticas a realizar el mayor esfuerzo posible en preservar esta fuente de trabajo para tantas familias que se están viendo afectadas por la amenaza del desalojo.

Este llamamiento es como un clamor que nos surge desde nuestro compromiso con el Evangelio de Jesús y buscando ser siempre fieles a los ejes fundacionales de nuestra Diócesis: opción preferencial por los pobres, defensa de los derechos humanos, ecumenismo y misión permanente.

Nos unimos a los trabajadores y trabajadoras en este momento de angustia. Y pedimos al Dios de la Vida que se logren construir caminos de solución para este conflicto”.

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