Según los datos informados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia requirió en marzo $ 60.874 para no ser pobre y $ 25.685 para no ser indigente.

La canasta básica alimentaria subió 4,5% respecto de febrero y este es el índice que mide la indigencia, mientras que la canasta básica total, que ubica la línea de la pobreza, subió 5%, es decir por encima del índice de inflación de marzo que fue de 4,8%.

La inflación golpea de forma directa ene l peor momento del país en los últimos 50 años. La crisis que ha generado el desembarco de la pandemia por el coronavirus no ha logrado derribar métodos especulativos en el país, a tal punto que en medio de una fuerte caída del consumo la inflación se sostiene como si sucediera todo lo contario.

La pobreza preocupa y mucho, a tal punto que el Instituto de Investigación Social, Económica y Política (Isepci) alertó sobre que en los últimos dos años creció la malnutrición en la infancia y adolescencia en los barrios populares.

Por esta, entre otras razones, el Ministerio de Desarrollo Productivo anunció nuevas acciones para contener la suba de precios en el sector alimenticio y garantizar el abastecimiento de mercancías, insumos y bienes industriales, con la idea de bajar la inflación y recuperar el poder adquisitivo de los salarios.

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