Pablo Ayala

El dirigente peronista matancero mantuvo un intercambio de Whatsapp con La Matriz Noticias analizando este paso tan cruel de la pandemia, el rol de las militancias de base, el desembarco de Máximo Kirchner en el PJ bonaerense y el paso por el poder del campo nacional y popular para propiciar cambios estructurales en procura de mejoras importantes en las vidas de aquellos que menos tienen.

“Sobra el 80% de la población para el neoliberalismo” dice Ayala cuando le preguntamos por la brutal coyuntura que propone la pandemia. Y es que acertadamente enciende el dispositivo que baja a tierra a cualquiera cuando aclara lo difícil que ha sido hasta aquí para las y los argentinos de los barrios más populares atravesar el paso del coronavirus.

“Al principio fue difícil, una cosa si eras el pibe que venía de surfear o eras Facundo Castro o Lucas Verón, el pibe de Laferrere al que la policía le pegó un tiro por la espalda”, señala haciendo referencia al principio del ASPO y contando lo difícil que fue tratar de sobrevivir a la carencia: “La pandemia la atravesaron bien aquellos que estaban mejor armados económicamente. No fue lo mismo vivir en una localidad como Virrey del Pino, donde el 75%  vive de las changas o trabaja en negro que tener un sueldo en blanco. Y no hablemos de aquellos que son millonarios. Recluirte en una mansión o en una quinta no es lo mismo que hacerlo en una casita de dos piezas”.

Las desigualdades se han ido construyendo a lo largo de los años y en el período del macrismo  en el poder esa construcción se aceleró produciendo muchísimo daño, la llegada de la pandemia mostró con crudeza lo que el neoliberalismo deja a su paso.

Existen entonces dispositivos “casi naturales” de defensa y Ayala destaca el trabajo comunitario en pos de  la atención de los más desprotegidos, habla de “vecinos, motoqueros, clubes, organizaciones, militantes” todos abocados a un trabajo solidario para bancar al prójimo con sus ollas populares entre otras cosas.

Entiende que “el gobierno tuvo muchos aciertos y alguna cosa que podría haberse hecho mejor”, sin embargo pone el tilde en promover un estado presente que se haga cargo, a diferencia de aquellos que defienden la idea que quienes puedan compren la vacuna lo hagan y los que no tienen dinero pidan un subsidio al estado.

En este enfrentamiento de ideas y procederes, saber y entender por donde van las militancias en estos tiempos es tema central de esta charla. La década del 90, y el comienzo de una cultura nihilista y de antipolítica, abrió pasó a una importante reconversión del campo nacional y popular donde las militancias de base han sido centrales. Quisimos saber cuál era su parecer en torno al rol que estas ocupan hoy día y su aporte a la consolidación del poder y por ende a la continuidad al frente del gobierno.

“El nihilismo durante el menemismo tuvo resistencia, teníamos otros canales. Cuando se habla de que no había resistencia yo lo pongo en duda porque los pueblos tienen sus propios canales. Cuando la política se cerró en los 90 abrieron los centros culturales, las murgas y las bandas de rock barriales que tenían sus poesías y con ellas decían cosas”, recuerda el dirigente.

Y sostiene además casi como una bandera: “La cultura fue un espacio de resistencia. Muchos de los que nos formamos en los 90 no lo hicimos en las unidades básicas, sino con la poesía del Indio o cantando el himno en los recitales de Divididos o armando bandas o murgas y sumándonos a la lucha de los organismos de DD HH desde esos espacios de cultura”.

La llegada de Néstor y Cristina al poder es bisagra en el contar de Pablo, indica que lo que sucedió fue asumir “que en la Casa Rosada ya no había un enemigo” y que todo aquel andar decantó en un nuevo tiempo mucho más prometedor para la clase trabajadora y los excluidos.

En el hoy, con un poco más de un año de Fernández al frente del gobierno del Frente de Todos,  Ayala declara: “Las militancias de base hoy son el elemento central de la militancia peronista, le dan sustento a todas las demás. Desde los estamentos del poder de nuestro gobierno hasta las militancias más organizadas. Que podamos estar distintos grupos en el territorio le da sustento a lo que somos como peronistas.”

También marca la falta de liderazgo de estas militancias y cuestiona que desde las organizaciones más organizadas y ya con una penetración en el funcionariado público, desdeñan un poco los saberes que conforman y se construyen en el transitar de las militancias territoriales de base.

Para explicarlo da un breve y contundente ejemplo: “Una persona que vive con un plan y una tarjeta ‘Alimentar’ no llega siquiera a cubrir el límite de la indigencia, y así y todo esa gente manda a los chicos a la escuela, come, paga la luz, cuánto sabe de economía una persona así sin haber ido a una universidad de económicas”.

“Quizá esos conocimientos que dan vueltas entre nuestro pueblo nos sean muy útiles a los militantes. Y a veces es dejado de lado como una cosa menor, como si la gente de base necesitaría que vengamos los militantes iluminados a llenarlos, eso es más una idea de la izquierda. Nosotros los peronistas tenemos que ir a aprender de nuestro pueblo”.

Para el peronismo, y aun con períodos más que cuestionados, el Partido Justicialista como estructura es la herramienta necesaria para conseguir  la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Siempre en puja espera ahora un cambio sustancial en su armado dirigencial, que lo potencie y lo ubique al frente de las demandas centrales del pueblo peronista.

“El PJ vive está siempre en una puja constante entre ser cola de la oligarquía o una especie de franquicia al servicio de cualquier cosa como lo que pasó en los 90 ó convertirse en la herramienta de representación del peronismo. Un peronismo silvestre, duro y puro que habita en los barrios, ciudades y los pueblos de la Nación”.

Ayala subraya que el partido también estuvo al servicio de intereses personales de gobernadores e intendentes y no a favor de aquellos y aquellas que procesan el peronismo como sostén esperanzador de un camino de lucha para la representación del prójimo.

Hoy el partido de la provincia de Buenos Aires espera el desembargo  de quien lidera La Cámpora,  sin duda la organización política más importante del país, y que aun con resistencia logró conformar juntos a otros y otras el retorno al poder del peronismo, hablamos claro de Máximo Kirchner.

Quisimos saber qué opina de esta futura presidencia del partido bonaerense: “Es el corolario de un peronismo que tiene que expresar lo que hemos vivido en los últimos años”.

Entiende el dirigente que es un profundo cambio conceptual, es salir de los valores que representó el menemismo y comenzar una nueva etapa donde quede plasmado lo realizado en casi 12 años de gobierno peronista con el sello de Néstor y Cristina.

  “Máximo es la persona, no solo como cuadro político o como dirigente (porque la verdad es que estamos acostumbrados a hijos e hijas de presidentes que han vivido de joda), sino como militante que ha puesto el cuerpo para recibir todo tipo de ataque”.

Y agrega al respecto: “Además por su propia historia, ser el hijo de dos presidentes, y que encarna con su apellido la historia que hemos protagonizado en los últimos 18 años. Yo lo veo como un avance. Como el trasvasamiento generacional que alguna vez nos pidió Perón. Y no significa tirar viejos por la ventana sino acomodar las cosas al esquema de poder como están hoy”.

Quiere decir dar un impulso real al kirchnerismo, concretar en territorio bonaerense el liderazgo de Cristina “y el reconocimiento por el que hemos venido luchando”.

El rol de la organización La Cámpora es central, querer pasarlo por el tamiz del análisis para llegar a conclusiones tales como que es una orga de solo un estadío coyuntural, es como mínimo básico. En estos últimos años ha trazado un trabajo territorial que se basó en la construcción y en la resistencia durante los cuatro años de neoliberalismo y esto convirtió a esta estructura en una usina de ideas y de construcción de cuadros militantes para la transformación de la realidad en beneficio del pueblo en su conjunto poniendo de relevancia las demandas de los sectores populares.

Ayala comprende este momento porque lo ha vivido, él y sus vecinos de La Matanza, él y sus compañeros y compañeras peronistas. Ahora toca saber y entender como sigue la militancia de base y cuál debe ser el papel en estos años de gobierno.

“El rol de las militancias de base tiene que ser el de generar una organización superior aportando la sabiduría de nuestro pueblo. Somos los que más estamos en contacto con nuestras bases. Desde ese lugar hay que sumar a este proyecto que encarna Máximo y toda una generación que nos hemos formado alrededor de Néstor”.

Por último nos preguntamos, y le preguntamos, cómo se mantiene el poder para lograr cambios sustanciales. Partimos de la idea de tener un pueblo “ciclotímico” y el dirigente no concuerda con esto: “Yo no considero que sea ciclotímico, quizá tiene mecanismos de autodefensa que son mucho más simples. Que si nosotros le hemos prometido algo en campaña y no se lo cumplimos… yo creo que le prometimos peronismo y todavía está esperando”.

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“Yo creo que para hacer peronismo  hay que tocar ciertos intereses poderosos y a veces pareciera que no se quiere hacer del todo o se le teme a una tapa de Clarín” y agrega “Sí tenemos un pueblo al que le está faltando entender la cultura política y también tenemos una militancia superestructural que le falta comprender la cultura política de nuestro pueblo, en ese desacuerdo estamos fallando en muchas cosas”.

“En esos desacuerdos se nos metió Duran Barba y nos vendió la meritocracia”

Sobre el final de esta charla a la distancia aprovechando la tecnología con sus tiempos, Ayala marca la importancia central de la militancia cuando asegura: “Nosotros teníamos las paredes, las radios independientes y las redes. El conglomerado de medios estaba con Macri. Y aun así le ganamos la elección”.

“Si nosotros ponemos a nuestro pueblo en marcha para ir en busca de las satisfacciones de sus necesidades, no hay redes, ni medios que puedan contra eso”.

 Entender la política pareciera un deber fuerte de todos y todas para que el poder financiero no avance sobre conquistas y no quite del horizonte la esperanza de un futuro próximo mejor. Las promesas de malos mementos para construir una patria donde “derrame” para las y los nietos es una mentirita de la derecha que siempre pospone reconocer y ampliar derechos.

En la sublevación del subsuelo de la patria, como le gusta decir al matancero, está la primera y gran barrera para el avance del neoliberalismo y el primer más importante ladrillo en la construcción de una patria liberada.

Sin duda ha sido el espíritu que ha sobrevolado esta charla vía redes de mensajería y que quisimos compartir con ustedes.

Por último nos parecía interesante destacar este concepto de nuestro entrevistado para  este domingo 14 de marzo: “Las organizaciones de base tienen que ser la polea de transmisión entre la gente simple, el peronista duro, cimarrón y silvestre y los esquemas de poder”.

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