Se trata de Pablo Insua, ex subsecretario de aguas y cloacas, quien renunció a su cargo luego que se presentara una denuncia en la justicia en su contra.

Hace semanas una mujer denunció haber sido despedida del municipio quilmeño luego de haber sido acosada por el ex subsecretario del área de Servicios Públicos Pablo Insua. Por este “supuesto” hecho hizo la denuncia en la justicia y fue recibida por la intendenta Mayra Mendoza quien al escucharla la reincorporó a su puesto habitual de trabajo.

Ayer se conoció que “luego de una detenida lectura de las presentes actuaciones y habida cuenta que los hechos denunciados no configuran figura penal alguna” la justicia resolvió “desestimar la denuncia”.

Pablo Insua hizo su descargo mediante un escrito que se dio a conocer vía redes de mensajería, en este advierte que haciendo uso de su derecho “a réplica luego de haber sido ofendido e injuriado”  se vio “en la obligación de que la opinión pública conozca la verdad”.

Sostiene que renunció a su cargo en el municipio entendiendo que no sumaba de ningún modo entrar en una confrontación mediática, sino esperar lo que la justicia dictamine.

Aquí el texto completo:

“El pasado 19 de Marzo he sido notificado de la resolución del fiscal interviniente en la denuncia que se había realizado en mi contra. Quien ha decidido desestimar la misma debido a que los hechos referidos en ella no constituyen delito alguno, existiendo una inconsistencia en este caso entre lo denunciado ante la justicia y lo difundido en términos mediáticos.

Desde un principio me he puesto a disposición, tanto en términos legales como políticos, habiendo renunciado oportunamente a mi cargo como Subsecretario en el municipio, y siendo reservado y respetuoso del proceso legal, confiando que era allí y en ninguna otra parte donde debía defenderme de las acusaciones de las que desde un principio me declaré inocente, entendiendo que no debía pronunciarme públicamente, ni entrar en ningún tipo de debate que desaliente ningún tipo de denuncia de parte de mujeres que día a día sufren cualquier tipo de violencia. Del mismo modo, no concuerdo con ningún método que se apoye en la mentira o en la tergiversación de la realidad, y mucho menos en el avasallamiento del principio de inocencia, entendiendo que esos mecanismos también lesionan las luchas legítimas.

Hoy, haciendo uso de mi derecho a réplica luego de haber sido ofendido e injuriado me veo en la obligación de que la opinión pública conozca la verdad.

La denuncia en mi contra se enmarcó en un proceso de no renovación de varios contratos. La trabajadora que realizó la denuncia ha sido acompañada desde un primer momento por un letrado, cuestión que ha hecho pública mediáticamente, y la redacción de la misma ha sido dada a conocer solo en manera parcial. Los artificios utilizados en la redacción de la misma, carente de toda prueba, intentaban elípticamente encuadrar los hechos argumentados (que se circunscribían dentro de una oficina pública donde trabajan una decena de empleados) a un delito aberrante del que no se daba cuenta en los relatos de la misma denunciante, y cargado de falencias técnicas como por ejemplo la citación de jurisprudencia del fuero laboral sobre fallos de casos que nada tenían que ver con lo expuesto.

Cuesta, de mi parte, entender que tanto la denuncia como la utilización mediática y política de la misma se encuadren en la buena fe. La posibilidad de una denuncia me fue informada con antelación a los hechos de público conocimiento, pero actué fiel a los mandatos ideológicos con los que he sido formado y jamás hubiera aceptado la extorsión de nadie, entendiendo que cuando esos límites se corren, difícilmente uno pueda aportar a los designios que le fueron mandado como funcionario público.

Hoy, realizo mi descargo, seguro de no haberme traicionado, convencido de no haber incurrido en ningún delito ni abuso de autoridad, y firme a mis convicciones de seguir luchando por mis ideales que se sostienen inalterables, sin ningún tipo de rencor ni odio, y sosteniendo las banderas del movimiento al que pertenezco”.

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