Hace dos años la justicia le ponía fin a la resistencia que los trabajadores de la ex Gráfica Pellerano llevaron adelante en el taller donde dejaron, en algunos casos, casi toda su vida laboral. La Matriz Noticias charló con Héctor Pelozo, delegado de la cooperativa y dirigente sindical.

En octubre de 2017 el taller cerró, los trabajadores llegaron un lunes y la cortina no se había levantado, adentro ya no estaban todas las máquinas. Decidieron entonces los trabajadores quedarse dentro del taller y cuidar su fuente de trabajo.

Mientras duró la toma existieron varias instancias judiciales, los dueños presentaron quiebra y los trabajadores denunciaron que esta era fraudulenta. Quedaron con la guarda de toda la maquinaria y herramientas y construyeron la cooperativa “El Registro” con el fin de recuperar el trabajo y la producción.

Dos años después, la primera semana de abril, llegó la policía de madrugada y desalojó a los trabajadores por orden de la justicia. La pulseada fue ganada por los dueños y los trabajadores quedaron afuera. Signos de un momento histórico donde las y los trabajadores quedaron a la buena de Dios con un estado ausente y una justicia adicta  a sentencias contra la clase trabajadora.

A Héctor Pelozo le quedaron los peores recuerdos de aquel día cuando la justicia optó por los empresarios, pasaron de estar a resguardo dentro del taller y construyendo un futuro a montar una carpa en la puerta para poder continuar la lucha.

“Se desmoronó gran parte de una organización de trabajadores que buscaban recuperar la fuente de trabajo”, señaló el dirigente destacando la importancia del daño de la medida judicial. Pelozo subraya que estaban trabajando fuerte en la construcción de la cooperativa, herramienta que los mantenía fuertes esperando que en octubre de 2019 cambiara el escenario político, cosa que sucedió y que los encontró dentro de una carpa en la puerta.

“Fue una lucha muy grande, tuvimos que montar una carpa e ir contra todo. Contra la policía, las inclemencias del tiempo y lo peor contra una justicia que no cuidaba a la clase trabajadora”, recordó.

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 “Casi un año estuvimos hasta que llegó el ASPO por la pandemia y esta situación fue aprovechada por la parte más mezquina de este conflicto, la familia Pellerano”, destacó.

Los trabajadores le mostraron a una ciudad el esfuerzo por querer trabajar, por mantener a flote un taller. No estuvieron solos en aquellos días, un número importante de organizaciones sociales, políticas y sindicales los acompañaron.

Quisimos saber cómo es el presente de aquellos trabajadores que durante tres años lucharon duro por el trabajo: “Muchos pudieron reubicarse en otros talleres u otras alternativas de trabajo que fueron apareciendo, en el caso de dos compañeros se jubilaron porque alcanzaron la edad”

Pelozo analizó la acción de montar una carpa frente a la puerta de la planta y afirmó que “fue una decisión pensada y consensuada con la Federación Gráfica Bonaerense y buscaba fortalecerse  en lo judicial”.

Hoy continúa la lucha en la justicia, según el dirigente existen pedidos de embargo sobre los bienes de la familia  y remarca que desconocen el estado de los bienes dentro de la planta por la decisión judicial que los dejó fuera.

“Estamos pidiendo un embargo por toda la masa indemnizatoria correspondiente a los trabajadores, que son poco más de 16 millones pesos”, nos informó y recordó que el extremo de este hecho es haber criminalizado la lucha a tal punto de acusar a los trabajadores usurpación y amenazas.

Así las cosas para estos trabajadores dos años después de salir del taller, esperando que la justicia cierre este capítulo y puedan cobrar sus indemnizaciones, lejos de criminalización alguna y en búsqueda de un presente más prometedor.

Héctor Pelozo fue en aquellas semanas la voz de estos compañeros que en lucha buscaron cuidar su fuente de trabajo, charló con nosotros para contarnos como continúa esta puja en el ámbito de la justicia, pero también para marcarnos que es lo que hoy sucede con la clase trabajadora.

“Hoy hay mucha ilusión de que esto arranque. Este gobierno ha dado muestra de su apoyo a la clase trabajadora. Los ATP, las prohibiciones de despidos (Como decisiones componedoras durante esta pandemia) y la doble indemnización son pruebas fehacientes que el gobierno vuelca recursos para que el aparato productivo no se caiga”.

El dirigente también espera que conflictos que nacieron a la luz del neoliberalismo puedan encontrar un cause positivo para el bienestar de las familias que quedaron atrapadas en esas políticas de ajuste. Ansabo o Eitar, ejemplos de cómo se buscó romper el aparato productivo,  esperan que sus luchas sean reivindicadas.

“Cuando me toca pasar por Irigoyen 316, que es donde se encontraba la planta de la ex Gráfica Pellerano, más allá de ver una fábrica cerrada veo una victoria que dejó sembrada la política de Cambiemos, veo un triunfo de la justicia mezquina”, finalizó el dirigente gráfico.

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