Sorpresivamente el presidente de la Nación utilizó la cadena nacional para advertir sobre los peligros de la segunda ola y las distintas falencias en torno a la producción y distribución de las vacunas a nivel mundial que complica la llegada de vacunas al país.

El mensaje de Alberto Fernández ha sido un llamado de alerta, lo sucedido en toda la Europa con la segunda ola y el colapso sanitario en el Brasil, más las alarmas encendidas en Paraguay, Uruguay y Chile volvió a poner a la pandemia en el centro de la escena.

Así lo entendió el gobierno y así lo expresó el presidente al recomendar “extremar los recaudos” para que la llegada de la segunda ola no castigue al sistema de salud y evite la mayor cantidad de muertes posibles.

Hoy al mediodía Alberto se reunió con las y los gobernadores y junto a ellos y ellas decidió avanzar en la merma de vuelos al exterior, de hecho el propio Fernández  desaconsejó “viajar al exterior” y quienes lo hagan “al regresar deberán aislarse y someterse a controles estrictos”.

“Hoy conversé con los 24 gobernadores y gobernadoras. Analizamos la situación y consensuamos medidas. Para afrontar el otoño y el invierno tenemos un Plan que incluye dos dimensiones: vacunación y cuidados”, dijo Fernández.

Ya en otoño y con la proximidad del invierno hoy le preocupa las distintas “mutaciones más contagiosas y con severa letalidad” que han hecho estragos en Europa y que en estos días golpea a nuestros países hermanos.

También le causa preocupación que las cosas no hayan salido como se esperaba en el ejecutivo nacional, lo que comenzó como una sospecha se ha confirmado.

Va a costar que lleguen las vacunas.

“Solo 18 países han recibido el 88% de las vacunas que se han distribuido hasta ahora”, dijo el presidente, remarcó la crisis mundial y agregó: “hay un retraso global en la entrega de vacunas y hay problemas de producción, logísticos, de insumos, ante una complejidad absolutamente excepcional”.

El presidente aseguró que “solo 15 países recibieron hasta ahora más del 10% de las vacunas que compraron”.

“En el desierto global de vacunas, nosotros ponemos toda nuestra energía, la capacidad financiera del Estado y su logística en comprar nuevas dosis. Organizamos que sean trasladadas y distribuidas a cada cuidad, a cada barrio, a cada pueblo, a los lugares más remotos del país”, sostuvo Fernández y subrayó: “Mi objetivo es que la vacuna llegue lo antes que sea posible a cada uno y a cada una”.

“¿Está resultando todo tal como esperábamos? No. Porque hay dilación global en la producción de vacunas. Nosotros hemos firmado contratos para adquirir más de 65 millones de dosis y seguiremos firmando nuevos contratos” destacó el presidente.

“Al igual que sucede en todo el mundo, las vacunas que habíamos adquirido lamentablemente están demorando más tiempo en llegar. Nuestros proveedores han tenido dificultades para escalar la producción y no han podido entregar en el tiempo que habían previsto. La verdad es que incluso los países más ricos han tenido negociaciones y tensiones con los proveedores”

El panorama pareciera no ser alentador en materia de vacunación y es un problema nuestro, aunque con un origen fuera del país pero con su golpe de efecto en el centro de nuestra vida social y económica.

El presidente informó cuál es hasta aquí lo hecho en materia de vacunación en todo el territorio: “La semana pasada se vacunaron 723 mil personas en el país, 100 mil personas por día. La Argentina tiene la capacidad de vacunar 4 millones y medio de personas por mes, pero aún no contamos con las dosis suficientes. Aunque el problema de la escasez global continúa, llegarán nuevas dosis en los próximos días. Trabajamos de modo incansable para adquirir todas las dosis necesarias. Somos optimistas en lorgrarlo”.

“La semana pasada se vacunaron 723 mil personas en el país, 100 mil personas por día. La Argentina tiene la capacidad de vacunar 4 millones y medio de personas por mes, pero aún no contamos con las dosis suficientes. Aunque el problema de la escasez global continúa, llegarán nuevas dosis en los próximos días. Trabajamos de modo incansable para adquirir todas las dosis necesarias. Somos optimistas en lorgrarlo”, completó.

Con este escenario que proponen los laboratorios, el cambio de estación y la relajación social el presidente decidió, a un año del anuncio del ASPO, salir a advertir el peligro que asoma en el horizonte según toda la comunidad científica.

“Para prevenir y reducir todo lo posible el impacto de la segunda ola, les pido que todos y todas respetemos las principales medidas de prevención. Los argentinos y argentinas hemos aprendido a cuidarnos. Ahora que llega el otoño tenemos que reforzar esos cuidados, cuanto más lo hagamos habrá menos contagios y fallecidos”, advirtió el primer mandatario.

“El año pasado nos cuidamos para ganar tiempo para fortalecer el sistema de salud. Supimos conseguir un incremento de 47% de las camas de terapia intensiva, incorporamos 3.300 respiradores, hicimos 12 hospitales modulares. Fue por ese tiempo y ese trabajo colectivo que no saturó el sistema de salud. Fue por eso que cada persona que lo necesitó pudo acceder a la atención sanitaria”, recordó.

Y Para completar señaló: “Necesitamos mucha prevención y mucha responsabilidad individual y colectiva. La pandemia no terminó. Debemos extremar los recaudos para que el COVID-19 no nos vuelva a aislar. Si toda la sociedad se cuida vamos a lograr que el impacto de la segunda ola sea lo menos dañino posible. Trabajamos para sostener las actividades sociales y económicas”, completó el mandatario.

Para finalizar volvió a poner el tilde en la importancia de recibir las vacunas y “solo entonces podremos mirar hacia atrás y podremos recordar estos momentos desafiantes que hoy vivimos. Cuando eso suceda, habremos aprendido de este tiempo y la sociedad argentina podrá estar orgullosa de sobreponerse a estos enormes desafíos”.

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