Angélica Graciano, titular del sindicato de maestros UTE-Ctera, informó hoy que hasta el viernes pasado tenían 178 docentes contagiados, y si se suman los no docentes y estudiantes, estiman el total en 300 personas.

Lo que sucede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires despierta críticas, sumadas a las del vice ministro de salud bonaerense, Nicolás Kreplac, que apuntó contra la lentificación del ritmo de vacunación, ahora desde los gremios docentes ponen el tilde en la falta de protocolos y su resultado.

“Los insumos para sanitizar las escuelas llegan con cuentagotas y muchas veces los tienen que suministrar las propias cooperadoras de las escuelas o los docentes con sus recursos”, señaló Graciano al mismo tiempo que informó que “al viernes” tenían 178 docentes contagiados, y si se suman los no docentes y estudiantes, estiman el total en “300 personas”. “Es mucho para las condiciones en que están las escuelas”, destacó.

“Todo tiene que ver -resumió- con la improvisación para hacer algo a las apuradas cuando se podría haber hecho de modo escalonado, con turnos bien organizados”.

En este sentido, subrayó que, “en la provincia de Buenos Aires hay una semana y una semana”, al aludir a la alternancia entre la modalidad presencial y remota de clases.

“Este modo todos de todos los días, todo el horario, es algo que planteó (el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez) Larreta y es de cumplimiento imposible; apostaron al enfrentamiento de la comunidad con los docentes y eso no pasó”, opinó Graciano.

El problema central en este proceso se da puntualmente en como el ministerio de salud de la ciudad de Buenos Aires lleva adelante la campaña de vacunación.

Graciano sostuvo que “de unos 100.000 docentes y no docentes que hay en la Ciudad de Buenos Aires, unos 70.000 ya se habían inscripto en el portal del ministerio de Salud nacional”.

Se quejó de que, “con las vacunas que se habían conseguido en la paritaria para los docentes, se estaba vacunando en todas las provincias menos en la Ciudad de Buenos Aires”.

Aseguró que el sindicato ya había denunciado que en la ciudad de Buenos Aires “se habían destinado las vacunas para las prepagas”, y dijo: “Una cosa es que la prepaga preste el lugar, pero la vacunación la haga el Estado, y otra es que la propia prepaga administre las vacunas, que son tan preciadas”.

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